03 En 2008
Sólo te tengo a ti - Parte I
Manhattan. 10 de Abril de 2001.
Aquel fue un día triste. Es como suelen ser los días en que entierras a un ser querido. Un ser querido tan allegado como tu propio padre. La última persona que me quedaba en el mundo acaba de irse de mi lado, como antes lo hiciera mi madre a causa del cáncer, mi mejor amiga en un accidente aéreo y mis abuelos a los que apenas conocí.
Para muchas personas seré una desgraciada sin familia, para otras una heroína que sobrevive a pesar de las heridas... pero la verdad, es que ni yo misma sé ya quién soy; un despojo... quizá me definiría como un despojo humano ya que sin sentimientos, sin dinero ni trabajo, sin amigos ni pareja es en lo que se convierte una persona: en un despojo.
Jamás había aspirado a ser feliz, mi niñez no fue precisamente idílica y mi adolescencia la pasé encerrada en mi cuarto dejando volar mi imaginación. Pero en aquel momento, a los 22 años y sola en el mundo no tenía más remedio que salir a la calle a buscarme la vida... y eso fue lo que hice. Lo que pasa es que lo que hago actualmente puede que a mucha gente no le parezca un trabajo, soy prostituta.
Así es, pero ¿Qué podía esperar una persona sin estudios, que jamás había trabajado en nada y que necesitaba desesperadamente el dinero? ¿Camarera, cajera, dependienta? En todos piden estudios, aunque parezca mentira y yo, por desgracia, no los tenía.
Puede que utilizase el camino fácil, la vía más rápida pensareis, sí quizá, pero no tenía elección; y ahora, más que nunca, me arrepiento.
Los Ángeles. 15 de Octubre de 2007.
Los Ángeles... ya hacía más de seis meses que me había mudado aquí pero siempre me ha parecido una ciudad muy grande. Demasiado. Era una noche fría, el otoño dejaba su huella en mis muslos desnudos, aunque ya me había acostumbrado al frío nocturno. Cuando vives de la noche tienes que acostumbrarte a muchas cosas.
Janine estaba a mi lado, era más guapa y más joven que yo. Yo ya tenía los 28 cumplidos y ella apenas contaba con 20, me sentía responsable de ella, hacía poco que había empezado y yo tuve que enseñarle tantas cosas... era como la hermana pequeña que nunca tuve.
- Súbete más la falda o esta noche no sacas nada - le dije
Tenía los ojos tristes y cansados y alrededor de ellos había una rojez propia de la cocaína. La prostitución va acompañada de la droga en tantas ocasiones... en realidad la prostitución va acompañada de muchas otras cosas desagradables.
Pero ella era una chica desperdiciada, tan guapa y con tanta vida por delante. Yo era como ella cuando empecé y ahora me doy cuenta de que he tirado toda mi vida por la borda por un puñado de sucios y asquerosos dólares. Aunque ya nada podía hacer... ¿Qué pondría en mi currículum? ¿6 años de experiencia profesional como puta? Sabía que jamás saldría de la calle pero prefería no pensar en eso, sólo quería sacar dinero para poder mantenerme a mí y a mi hija Carla a flote. La pequeña Carla, sólo tiene 4 años pero es tan lista. Sé que ella sí llegará muy lejos. Ojalá pudiera pagarle la universidad.
Se acercaba un coche y paró muy cerca de nosotras. Miré a Janine y ella negó con la cabeza.
- Ve tú, yo ya estoy harta de los viejos verdes
Me encaminé hacia el coche, dejando mi alma junto a Carla, para que cuidara de ella. Muchas veces me imaginaba que estaba con ella, que dormíamos juntas y éramos felices. Llegué hasta la ventanilla del copiloto y me asomé llevándome una gran sorpresa.
- Jacob, ¿Qué haces otra vez aquí? - pregunté
- Entra por favor... necesito hablar contigo
- Estoy trabajando
- Te pagaré - dijo enseñándome un fajo de billetes
Me volví hacia Janine.
- Janine, si viene la poli lárgate ¿vale?
Entré en el coche y cogí el dinero que Jacob me ofrecía; él arrancó el coche y nos fuimos muy lejos de allí.
- ¿Cómo está Carla? - me preguntó
- Bien, la está cuidando María
- ¿María?
- Sí, mi vecina, la mexicana
Él no me respondió.
- ¿Porqué te preocupas por nuestra hija ahora? Carla ya casi ni pregunta por tí - le dije
- Te voy a sacar de la calle, Sarah
- No me vengas con esas otra vez, por favor!!
- Lo digo en serio, no quiero ver como ese chulo de mierda te pega cada vez que le da la gana, ¿Que te crees que no lo veo?
- Jacob, tú y yo no somos nada, ¿vale?. Ya no somos nada
- Sarah yo te quiero y lo sabes, eres tú la que no quiere dejarlo
Así es, Jacob es el padre de Carla y hace cuatro años fuimos novios. Él sabía desde un principio a lo que yo me dedicaba, aunque siempre decía que me sacaría de allí. Yo, desde luego, nunca le creí; pero aquel día lo decía tan convencido que ni el miedo que sentía por Tom (mi "dueño") me acobardó. Le cogí de la mano y asentí con la cabeza. Y ahí fue donde empezó nuestra pesadilla.
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Continuará...
Aquel fue un día triste. Es como suelen ser los días en que entierras a un ser querido. Un ser querido tan allegado como tu propio padre. La última persona que me quedaba en el mundo acaba de irse de mi lado, como antes lo hiciera mi madre a causa del cáncer, mi mejor amiga en un accidente aéreo y mis abuelos a los que apenas conocí.
Para muchas personas seré una desgraciada sin familia, para otras una heroína que sobrevive a pesar de las heridas... pero la verdad, es que ni yo misma sé ya quién soy; un despojo... quizá me definiría como un despojo humano ya que sin sentimientos, sin dinero ni trabajo, sin amigos ni pareja es en lo que se convierte una persona: en un despojo.
Jamás había aspirado a ser feliz, mi niñez no fue precisamente idílica y mi adolescencia la pasé encerrada en mi cuarto dejando volar mi imaginación. Pero en aquel momento, a los 22 años y sola en el mundo no tenía más remedio que salir a la calle a buscarme la vida... y eso fue lo que hice. Lo que pasa es que lo que hago actualmente puede que a mucha gente no le parezca un trabajo, soy prostituta.
Así es, pero ¿Qué podía esperar una persona sin estudios, que jamás había trabajado en nada y que necesitaba desesperadamente el dinero? ¿Camarera, cajera, dependienta? En todos piden estudios, aunque parezca mentira y yo, por desgracia, no los tenía.
Puede que utilizase el camino fácil, la vía más rápida pensareis, sí quizá, pero no tenía elección; y ahora, más que nunca, me arrepiento.
Los Ángeles. 15 de Octubre de 2007.
Los Ángeles... ya hacía más de seis meses que me había mudado aquí pero siempre me ha parecido una ciudad muy grande. Demasiado. Era una noche fría, el otoño dejaba su huella en mis muslos desnudos, aunque ya me había acostumbrado al frío nocturno. Cuando vives de la noche tienes que acostumbrarte a muchas cosas.
Janine estaba a mi lado, era más guapa y más joven que yo. Yo ya tenía los 28 cumplidos y ella apenas contaba con 20, me sentía responsable de ella, hacía poco que había empezado y yo tuve que enseñarle tantas cosas... era como la hermana pequeña que nunca tuve.
- Súbete más la falda o esta noche no sacas nada - le dije
Tenía los ojos tristes y cansados y alrededor de ellos había una rojez propia de la cocaína. La prostitución va acompañada de la droga en tantas ocasiones... en realidad la prostitución va acompañada de muchas otras cosas desagradables.
Pero ella era una chica desperdiciada, tan guapa y con tanta vida por delante. Yo era como ella cuando empecé y ahora me doy cuenta de que he tirado toda mi vida por la borda por un puñado de sucios y asquerosos dólares. Aunque ya nada podía hacer... ¿Qué pondría en mi currículum? ¿6 años de experiencia profesional como puta? Sabía que jamás saldría de la calle pero prefería no pensar en eso, sólo quería sacar dinero para poder mantenerme a mí y a mi hija Carla a flote. La pequeña Carla, sólo tiene 4 años pero es tan lista. Sé que ella sí llegará muy lejos. Ojalá pudiera pagarle la universidad.
Se acercaba un coche y paró muy cerca de nosotras. Miré a Janine y ella negó con la cabeza.
- Ve tú, yo ya estoy harta de los viejos verdes
Me encaminé hacia el coche, dejando mi alma junto a Carla, para que cuidara de ella. Muchas veces me imaginaba que estaba con ella, que dormíamos juntas y éramos felices. Llegué hasta la ventanilla del copiloto y me asomé llevándome una gran sorpresa.
- Jacob, ¿Qué haces otra vez aquí? - pregunté
- Entra por favor... necesito hablar contigo
- Estoy trabajando
- Te pagaré - dijo enseñándome un fajo de billetes
Me volví hacia Janine.
- Janine, si viene la poli lárgate ¿vale?
Entré en el coche y cogí el dinero que Jacob me ofrecía; él arrancó el coche y nos fuimos muy lejos de allí.
- ¿Cómo está Carla? - me preguntó
- Bien, la está cuidando María
- ¿María?
- Sí, mi vecina, la mexicana
Él no me respondió.
- ¿Porqué te preocupas por nuestra hija ahora? Carla ya casi ni pregunta por tí - le dije
- Te voy a sacar de la calle, Sarah
- No me vengas con esas otra vez, por favor!!
- Lo digo en serio, no quiero ver como ese chulo de mierda te pega cada vez que le da la gana, ¿Que te crees que no lo veo?
- Jacob, tú y yo no somos nada, ¿vale?. Ya no somos nada
- Sarah yo te quiero y lo sabes, eres tú la que no quiere dejarlo
Así es, Jacob es el padre de Carla y hace cuatro años fuimos novios. Él sabía desde un principio a lo que yo me dedicaba, aunque siempre decía que me sacaría de allí. Yo, desde luego, nunca le creí; pero aquel día lo decía tan convencido que ni el miedo que sentía por Tom (mi "dueño") me acobardó. Le cogí de la mano y asentí con la cabeza. Y ahí fue donde empezó nuestra pesadilla.
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Continuará...